PRESENTACIÓN
APUNTES
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (1939-1945)
I. LOS ORÍGENES DE LA GUERRA
El rechazo al Tratado de Versalles fue uno de los principales puntos del programa del Partido Nazi. Una vez en el poder, Adolf Hitler procedió a violar sucesivamente sus cláusulas más restrictivas:
- 1935: Decreto de reconstrucción del poderoso ejército alemán. Primera violación explícita del Tratado de Versalles. Las potencias occidentales prefieren ignorarlo.
- 1936: Militarización de Renania, territorio que, perteneciendo a Alemania, tenía prohibida la presencia de tropas en su suelo conforme a los acuerdos de paz.
- 1938: El Anschluss (Unión con Austria). Hitler consigue unificar Austria con Alemania, nueva violación de los acuerdos de 1919.
- Los Sudetes (1938): Tras este éxito, Hitler reclama los Sudetes, territorio checo donde habitaba población de cultura alemana (Volkdeutsch), aunque no ciudadanos alemanes. Apelando a la doctrina de autodeterminación de los pueblos proclamada por los Aliados en la I Guerra Mundial, demanda su incorporación a Alemania. Con peligro de guerra cierto —Checoslovaquia era aliada militar de Gran Bretaña y Francia—, se convoca la Conferencia de Munich (29 de septiembre de 1938). Asistieron Gran Bretaña (Chamberlain), Francia (Daladier), Italia (Mussolini) y Alemania (Hitler). Inglaterra y Francia consintieron la mutilación de un estado soberano y democrático —que ni siquiera fue invitado a la conferencia— a cambio de la promesa de Hitler de no hacer más reivindicaciones territoriales. "Hemos salvado la Paz", clamaban satisfechos los líderes británicos y franceses.
- Marzo de 1939: El ejército alemán invade el resto de la ahora indefensa Checoslovaquia. En ese momento, Gran Bretaña y Francia comprenden que su política de apaciguamiento es estéril y, temiendo que el siguiente objetivo sea Polonia, conciertan una alianza defensiva.
- Verano de 1939: Hitler coloca la cuestión de Danzig como "la última de las reivindicaciones alemanas". Danzig formaba parte del territorio que separaba la Prusia Oriental del resto de Alemania, habiendo sido asignada a Polonia para darle salida al mar. Hitler exigía su devolución. En esta ocasión, Gran Bretaña y Francia se mostraron firmes en su defensa de Polonia.
- El Pacto Germano-Soviético (23 de agosto de 1939): En su as de la manga, Hitler y Stalin firman la alianza más sorprendente imaginable: el Pacto de No Agresión entre la URSS y Alemania. Ambos potencias actuaban con intereses distintos: Alemania buscaba no luchar en dos frentes si finalmente estallaría la guerra; la URSS pretendía ganar tiempo para preparar su ejército e industria ante una guerra con Alemania que consideraba inevitable. En una cláusula secreta, se repartieron la Europa del Este: dos tercios de Polonia para Alemania, el tercio restante junto con Besarabia (actual Moldavia), Estonia, Lituania y Finlandia para la URSS.
Con las espaldas cubiertas por este pacto, Hitler invade Polonia el 1 de septiembre de 1939. El 3 de septiembre de 1939, Francia y Gran Bretaña declaran la guerra a Alemania. Había comenzado la Segunda Guerra Mundial.
II. LA MAREA NAZI: AUGE DEL TERCER REICH (1939-1941)
A. LA BLITZKRIEG: NUEVA FORMA DE HACER GUERRA
El ejército alemán mostró al mundo un tipo de guerra completamente distinto al de los campos de batalla de la I Guerra Mundial. La Wehrmacht (ejército de tierra alemán) desplegó la llamada Blitzkrieg o "guerra relámpago", que consistía en la concentración fulminante de toda la fuerza ofensiva en un punto determinado. Una vez rota la resistencia en ese punto, formaciones de carros de combate penetraban por la brecha en el interior del territorio enemigo, realizando rápidas maniobras envolventes que dejaban aisladas las fuerzas enemigas, provocando su rendición y el colapso de todo el sistema defensivo. Esta táctica revolucionaria explotaba la movilidad de las Panzerdivisionen (divisiones blindadas), superando completamente la estrategia defensiva estática de la Primera Guerra Mundial.
B. LA INVASIÓN DE POLONIA (SEPTIEMBRE 1939)
Gracias a esta revolucionaria forma de combate, en apenas quince días el numeroso y valiente ejército polaco fue destruido. Varsovia esperaba indefensa. Fue entonces, el 17 de septiembre de 1939, cuando Stalin —asombrado del éxito alemán— implementa la Cláusula Secreta del Pacto Germano-Soviético. Las tropas soviéticas penetran en Polonia por el este, asestando la puñalada definitiva a cualquier esperanza polaca. Varsovia se rinde y Polonia es repartida entre Alemania y la URSS conforme lo acordado.
Los polacos fueron traicionados no solo por sus vecinos, sino también por sus aliados. El plan aliado se basaba en que Polonia resistiría mientras Gran Bretaña y Francia lanzaban una gran ofensiva contra las débiles defensas alemanas en el frente occidental. Pero esta ofensiva nunca existió. Los aliados no estaban preparados para la guerra y perdieron una oportunidad única. Sus generales, imbuidos del espíritu defensivo de la I Guerra Mundial, preferían esperar un ataque alemán, confiados en la ventaja que les daba la Línea Maginot, un impresionante y costosísimo sistema de fortificaciones que cubría la frontera con Alemania. Tan escasos fueron los combates que esta fase fue conocida como la Sitzkrieg ("Guerra Sentada").
Mientras tanto, Stalin conquistaba el resto de territorios que Alemania le reconocía en el pacto. Las repúblicas bálticas fueron anexionadas a la URSS. En invierno se libró una difícilísima guerra contra Finlandia, donde los rusos sufrieron revés tras revés, hasta que su aplastante superioridad numérica obligó a los finlandeses a rendirse, otorgando a la URSS estratégicas regiones fronterizas.
C. LA DERROTA FRANCESA (MAYO-JUNIO 1940)
En abril de 1940, Alemania invade Dinamarca y Noruega para tener bases desde las que amenazar las Islas Británicas y asegurarse el vital suministro de acero de la neutral Suecia.
En mayo, Hitler lanza su esperada ofensiva en el frente occidental. Comienza con un ataque a través de dos países neutrales: Bélgica y Países Bajos. Este ataque parecía confirmar lo que esperaban los aliados: una repetición mejorada del Plan Schlieffen. Se apresuraron a enviar sus mejores tropas a frenar a los alemanes en Bélgica, confiados en que el resto del frente, la frontera con Alemania, estaba protegido por la Línea Maginot. No contaban con el Plan Manstein.
Diseñado por el general Erich von Manstein, consistía en la combinación de un asalto sobre Holanda y Bélgica con una maniobra de flanco que, a través de las Ardenas, rodeaba, aislaba y derrotaba al grueso del ejército aliado. Este plan se cumplió con precisión ejemplar. El asalto sobre Holanda y Bélgica funcionó como cebo, atrayendo a lo mejor de los ejércitos aliados. Mientras tanto, las Panzerdivisionen rompían el frente aliado por su parte más débil: la región de las Ardenas. Aquí los aliados tenían tropas de baja calidad —reservistas— pues no esperaban un ataque serio en territorio tan accidentado. A través de este agujero, un torrente de veloces divisiones mecanizadas y motorizadas penetró hacia la retaguardia francesa, alcanzando el Canal de la Mancha el 20 de mayo de 1940, aislando al grueso del ejército aliado. Los contraataques fracasaron y poco después capitula el ejército belga. El Ejército Británico, dando Francia por perdida, prepara una masiva evacuación desde Dunquerque, que logra ejecutar sorprendentemente con pocas bajas.
Francia quedó desmoralizada y sin sus mejores tropas. A comienzos de junio, los alemanes inician la ofensiva final. La situación empeoró cuando Italia, aliada de Alemania a través del Pacto de Acero (22 de mayo de 1939), abandona su declarada neutralidad para aprovecharse del botín y declara la guerra a los Aliados.
El 14 de junio de 1940, los alemanes entran en París. El 22 de junio de 1940 se firma el Armisticio de Compiègne, exactamente en el mismo lugar donde Alemania había firmado su derrota en 1918. Hitler se regodeó en su venganza, preparando una ceremonia calcada de aquella, pero con las tornas cambiadas.
A pesar de lo humillante de su firma, el armisticio permitía un gobierno francés con capital en Vichy que controlaba el resto de Francia y todas sus colonias. Alemania se reanexionaba Alsacia y Lorena, ocupando la fachada atlántica francesa. Italia solo consiguió la Saboya. Mientras tanto, los soldados franceses que habían huido a Inglaterra, liderados por el general Charles de Gaulle, forman la "Francia Libre", rechazando el armisticio y decidiendo luchar con los aliados hasta el final.
D. LA BATALLA DE INGLATERRA (VERANO-OTOÑO 1940)
Vencida Francia, a Hitler solo se le oponía el Reino Unido, ahora gobernado por Winston Churchill, un hombre con la energía y claridad de ideas necesarias para ese momento de crisis.
Alemania tendría que improvisar un desembarco en Inglaterra —la Operación León Marino (Seelöwe)— pues no había ninguno preparado. El plan consistía en alcanzar total superioridad aérea sobre el canal para neutralizar la abrumadora superioridad naval inglesa. Así comenzó una ofensiva aérea cuyo objetivo era destruir la RAF (fuerza aérea británica).
En los meses de julio, agosto y septiembre de 1940, los cielos ingleses contemplaron el mayor enfrentamiento aéreo conocido hasta entonces: la Batalla de Inglaterra. La Luftwaffe (aviación alemana) intentaba destruir la RAF mediante combates y bombardeos sistemáticos. Pero gracias al RADAR —tecnología que permitía detectar aviones enemigos antes de que llegaran— y la tenacidad de sus pilotos, la RAF salió victoriosa. A llegada octubre, parecía claro que la RAF seguía defendiendo con éxito su territorio. El buen tiempo había pasado y la Operación León Marino tuvo que ser cancelada. Inglaterra había resistido.
Hitler pagó su frustración ordenando que prosiguieran los bombardeos, ahora sobre las ciudades con intención simplemente terrorista. Fue el llamado Blitz, que se prolongó durante el otoño e invierno.
E. OTROS TEATROS DE OPERACIONES
La Batalla del Atlántico
La guerra naval se planteaba en los mismos términos de la I Guerra Mundial: bloqueo aliado y submarinos alemanes intentando aislar a Inglaterra hundiendo los mercantes que traían vitales materias primas. La marina alemana no estaba preparada para la guerra, pero contaba con un marino extraordinariamente capaz: el Almirante Karl Doenitz, quien diseñó tácticas para multiplicar el daño sobre el tráfico aliado, como las famosas "manadas de lobos". Sin embargo, la superioridad numérica y tecnológica de los aliados, especialmente tras la entrada de Estados Unidos en la guerra, acabaría haciendo estéril el esfuerzo alemán.
La Guerra en África
La entrada en guerra de Italia suponía la apertura de un nuevo escenario: África y sus colonias. Los italianos chocaban con los ingleses en Etiopía, Somalia y Egipto. Su ejército, tan numeroso como pobremente equipado y dirigido, fue derrotado en pocos meses.
A comienzos de 1941, Hitler se ve obligado a enviar tropas para evitar que los italianos sean expulsados de África. Se forma el Afrika Korps, pequeño contingente al mando de un prometedor general que se había distinguido en Francia: Erwin Rommel. Con escasísimos medios, Rommel fue capaz de burlar una y otra vez a los ingleses, amenazando Egipto y, con él, el estratégico Canal de Suez. Recibió el sobrenombre de "El Zorro del Desierto" por su inteligencia y audacia. La guerra en África se convirtió durante dos años en una especie de péndulo, en el cual unas veces los alemanes se acercaban al Canal de Suez y otras eran los ingleses los que hacían retroceder al Eje hasta Trípoli.
F. LA INVASIÓN DE LA URSS: OPERACIÓN BARBARROJA (22 DE JUNIO DE 1941)
Aplazada indefinidamente la invasión de Inglaterra, Hitler concentra su atención en su principal enemigo: el comunismo de la URSS. Primero necesitaba asegurar el flanco sur. Mussolini, celoso de los éxitos de Hitler, planeó su propia "campaña gloriosa", invadiendo Grecia desde Albania. Pero fue un desastre completo: los griegos no solo resistieron, sino que incluso contraatacaron penetrando en Albania. Hitler no podía pensar en invadir la URSS sin tener perfectamente seguro su flanco sur.
En primavera de 1941, Hitler desarrolló una campaña a dos niveles: diplomático (forzando la alianza de Hungría, Rumanía y Bulgaria) y militar, con la invasión de Grecia y Yugoslavia. La campaña terminó en mayo de 1941.
Con toda la Europa continental en sus manos (a excepción de España, Portugal, Suiza y Suecia), Hitler podía pasar a su más ansiado proyecto: la invasión de la URSS.
El 22 de junio de 1941 comienza la Operación Barbarroja. La máquina militar germana se enfrentaba al territorio que había rechazado a todos sus conquistadores. El choque fue terrible. Los alemanes prepararon un ejército de más de 3.000.000 de hombres, encuadrados en 120 divisiones de infantería y 70 motorizadas, casi 4.000 aviones y otros tantos tanques. Enfrente, un ejército gigantesco con capacidad de movilizar 13.000.000 de soldados, con 134 divisiones solo en la frontera.
El plan alemán contemplaba tres grupos de ejércitos (Norte, Centro y Sur) cuyos objetivos eran Leningrado (actual San Petersburgo), Moscú y Kiev, a conquistar antes del invierno. El avance seguía los principios de la Blitzkrieg para cercar con divisiones blindadas gigantescas bolsas de fuerzas enemigas que se rendirían fácilmente a la infantería. En la bolsa de Kiev fueron atrapados 650.000 hombres, pero, para pasmo de los generales alemanes, siempre parecía haber más rusos.
"Limpiando" bolsas se perdió tiempo precioso. El grupo de ejércitos Centro hubo de retrasar su avance hacia Moscú para ayudar al Sur a reducir la bolsa de Kiev. El tiempo era el principal aliado de los rusos, que lo compraban a precio de espacio y sangre, practicando su tradicional estrategia de tierra quemada.
La ofensiva a Moscú fue frenada por el barro otoñal primero y un crudísimo invierno después. Moscú se salvó. Los alemanes no habían podido derrotar a la URSS en una sola campaña. Resistieron el durísimo contraataque ruso del invierno de 1941-42, evitando una debacle como la ocurrida a Napoleón 129 años antes. Cuando llegó la primavera de 1942, el ejército alemán pudo intentar terminar el trabajo.
G. LA GUERRA EN EL PACÍFICO: PRELUDIO
En Japón gobernaba una dictadura militarista encabezada por el General Tojo. Este encarnaba el matrimonio de intereses entre la gran industria nipona (los clanes industriales o Zaibatsus) y el Ejército Imperial.
Las clases dirigentes niponas creían firmemente en la necesidad de la conquista territorial para mantener el crecimiento de Japón, un país pequeño para su gran población y sin apenas materias primas. La expansión se dirigió primero a Corea y después a Manchuria. Japón había derrotado a China (1894), Rusia (1905) y Alemania (1914). En 1937, Japón invadió China nuevamente, controlando casi todas sus regiones costeras.
En 1940, confirmó su alianza con el Eje firmando el Pacto Tripartito, creando el nuevo Eje Berlín-Roma-Tokio. El objetivo era formar un imperio asiático dirigido por Japón como nación superior, a poblar con sus excedentes y a explotar económicamente en sus materias primas.
El incremento del poderío nipón preocupaba especialmente a Estados Unidos, que aplicó políticas de presión sobre Japón en el verano de 1941. Japón consiguió un gran éxito diplomático al firmar un Tratado de No-Agresión con la URSS. La tensión entre las dos potencias del Pacífico aumentaba.
El 7 de diciembre de 1941, la base naval norteamericana de Pearl Harbor, en las Islas Hawai, es atacada por sorpresa por una flota japonesa que había atravesado el Pacífico sin ser detectada. El impresionante ataque aeronaval destruye o daña gravemente los ocho acorazados de la flota y otros diez grandes buques, al ridículo costo de 29 aviones perdidos. La flota estadounidense en el Pacífico parecía eliminada. Pero los cuatro portaaviones que Estados Unidos tenía en el Pacífico no estaban en el puerto y escaparon a la destrucción. Estos buques eran los que verdaderamente importaban: la II Guerra Mundial resultó ser la guerra de los portaaviones. El acorazado quedó relegado y prácticamente desapareció de las armadas del mundo.
Tras el ataque, Alemania e Italia honran su alianza y declaran la guerra a Estados Unidos. Sin embargo, Japón no declara la guerra a la URSS, que podrá disponer de sus tropas siberianas para la defensa de Moscú ese invierno.
Tras el éxito de Pearl Harbor, Japón se lanza a una veloz carrera por la conquista de Asia. En seis meses (mayo de 1942), el Imperio del Sol Naciente se extiende desde Birmania por el Oeste hasta Indonesia en el Sur y las Islas Wake en el Este. Estados Unidos es humillado en Filipinas, Gran Bretaña en Singapur.
III. 1942: EL AÑO DECISIVO
En 1942, las tropas del Eje —hasta entonces imparables— sufren una serie de derrotas en cada frente que cambian el curso de la guerra. Si hasta ahora todo habían sido victorias del Eje, a partir de 1942, todo serían victorias aliadas.
A. LA BATALLA DE STALINGRADO (SEPTIEMBRE-DICIEMBRE 1942)
El ejército alemán había conseguido sobrevivir a un durísimo invierno ruso. Con la llegada de la primavera, retoma la iniciativa. En esta ocasión, Hitler decide concentrar esfuerzos en un objetivo: las ricas cuencas petrolíferas del Cáucaso, para evitar un enfrentamiento de desgaste contra los muy reforzados frentes rusos en el norte y centro.
La ofensiva se desarrolla inicialmente según los planes alemanes. Pero cuando llega el otoño, los alemanes no consiguen conquistar el Cáucaso ni expulsar a los rusos de Stalingrado, sobre el Volga. Esta ciudad —antiguo nombre Tsaritsin, actual Volgogrado— marca el destino de la campaña.
La ciudad se convierte en escenario de una terrible batalla de desgaste. Hitler se obsesiona con la toma de la ciudad que lleva el nombre de su odiado enemigo y envía todo un ejército para conseguirla: el VI Ejército, al mando del General Friedrich von Paulus. Se combate casa por casa; los avances se cuentan por metros.
Pero los alemanes contemplan impotentes cómo el número de tropas rusas no disminuye, a pesar de las bajas causadas en los sangrientos combates. Por la noche, los generales soviéticos enviaban continuamente reemplazos desde el otro lado del Volga. La batalla se convierte en una trituradora de hombres.
Obsesionado con la toma de la ciudad, Hitler no quiso hacer caso a la amenaza que se cernía sobre el VI Ejército. Los rusos habían cruzado el Volga por sus flancos norte y sur, débilmente defendidos por rumanos e italianos, disponiéndose a cercarlo y aislarlo. El 23 de noviembre de 1942, consiguen envolver completamente al VI Ejército. Los intentos por escapar de la bolsa son infructuosos. El proyecto de Goering de suministrar las tropas desde el aire fracasa.
Tras una resistencia feroz y desesperada, el 31 de enero de 1943, von Paulus capitula. El 2 de febrero, se rinde el resto de sus tropas. 90.000 soldados son hechos prisioneros. En total, Hitler pierde casi 300.000 de sus mejores tropas. En un desastre militar sin precedentes, Stalingrado se convierte en la tumba del ejército alemán.
B. LA BATALLA DE MIDWAY (7 DE JUNIO DE 1942)
El imparable avance japonés en el Pacífico había asombrado al mundo. Pero el Almirante Yamamoto, comandante de la Marina Imperial, era consciente de que la marina americana estaba aún en pie. Era fundamental destruir los portaaviones americanos que habían escapado a Pearl Harbor.
Para ello, Yamamoto planea atraerlos a una batalla. El cebo sería la base de Midway, un atolón en el Pacífico central. El plan consistía en un desembarco que obligase a los americanos a desplegar su flota. Con lo que Yamamoto no contaba es con que los americanos, que hacía tiempo interceptaban y descifraban comunicaciones niponas, estuviesen al tanto de toda la operación y convirtieron Midway en su propia trampa.
La batalla aeronaval tuvo lugar el 7 de junio de 1942. Sin el factor sorpresa, los japoneses pierden 4 portaaviones por 1 de la US Navy. La Marina Imperial pierde con ellos toda su capacidad ofensiva. Estas pérdidas eran irremplazables; desde entonces, los japoneses solo podían combatir a la defensiva.
C. LA BATALLA DE GUADALCANAL (AGOSTO 1942-FEBRERO 1943)
Tras Midway, faltaba ver si los aliados eran capaces de detener a los japoneses también en tierra. Esto ocurre en la Batalla de Guadalcanal, en las Islas Salomón. Los americanos destruyen el mito de la invencibilidad nipona, especialmente en la jungla.
D. LA BATALLA DE EL ALAMEIN (23 DE OCTUBRE-4 DE NOVIEMBRE DE 1942)
Tras dos años de burlar una y otra vez a los británicos con ágiles retiradas seguidas de audaces contraataques, Erwin Rommel había tomado la estratégica ciudad de Tobruk y amenazaba el Canal de Suez. Pero justo antes de Alejandría, el terreno le impedía ejecutar su estilo de guerra. Al sur de El Alamein, la depresión de El-Qattara obligaba a Rommel a renunciar a maniobras acorazadas.
El Zorro intenta un asalto en agosto de 1942, pero fracasa. Frenado Rommel, Gran Bretaña envía contra él todo su poder. Al frente del reforzadísimo VIII Ejército británico, el General Montgomery inicia el contraataque.
De 23 de octubre al 4 de noviembre de 1942 se libra la Batalla de El Alamein. La superioridad aliada es de 8:1 en tanques y 3:1 en hombres. Pero Rommel no contaba con reemplazos ni combustible suficientes. El 11 de noviembre tuvo que iniciar su retirada, que coincidía con la Operación Torch (noviembre de 1942), el desembarco estadounidense en Marruecos y Argelia.
En una magistral retirada, Rommel salva el Afrika Korps y llega a Túnez, donde recibe refuerzos. Vuelve a derrotar a los norteamericanos en la Batalla de Kasserine. Pero con el control aliado del Mediterráneo, la suerte estaba echada. El 3 de mayo de 1943, von Arnim, nuevo jefe del Afrika Korps, rinde las últimas tropas del Eje en África. En esta campaña aparece la figura del General Patton, uno de los mejores generales americanos.
IV. LOS ALIADOS CONTRAATACAN (1943)
A. ITALIA INVADIDA
Con el norte de África en manos aliadas, podían proseguir en el Mediterráneo con ejércitos ya veteranos. El primer objetivo es Sicilia, que cae entre julio y agosto de 1943.
Italia esperaba inquieta. Se disponía a cambiar de bando antes de que la derrota la alcanzase. El 25 de julio, el rey Víctor Manuel III y los jerarcas fascistas destituyen a Mussolini, que es arrestado. El rey y Badoglio, nuevo jefe de gobierno, inician negociaciones para la rendición.
Hitler no se deja engañar. Para paliar las consecuencias de la defección italiana, ordena a las tropas alemanas ocupar puntos estratégicos de la península italiana. Cuando los aliados inician la Operación Avalancha, el desembarco en el sur de Italia, el 8 de septiembre de 1943, quienes defienden las playas de Salerno no son los italianos, sino los alemanes. El gobierno italiano había firmado su rendición pocas horas antes.
Pocos días después, Italia declara la guerra a su antiguo aliado. Pero ya da igual: Italia se convierte en un gran campo de batalla donde los italianos ya no tienen nada que decir. La rápida reacción de Hitler permite al ejército alemán establecer una línea defensiva al norte de Nápoles, apoyada en las montañas con Montecassino como eje. Esta línea no será forzada hasta el 30 de mayo de 1944, permitiendo la liberación de Roma el 4 de junio de 1944. Solo para chocar con una nueva línea de defensa: la Línea Gótica, que permitiría a los alemanes conservar el norte de Italia hasta prácticamente el final de la guerra.
B. LA BATALLA DE KURSK (JULIO 1943)
Tras la debacle de Stalingrado, el ejército alemán se reorganiza y evita un derrumbamiento de los frentes. La habilidad de sus generales, especialmente de Manstein, permite sobrevivir otro invierno. Con el buen tiempo llega una nueva oportunidad de derrotar a la URSS: la III Ofensiva de Verano, basada en la Operación Zitadel.
Bajo la dirección de Albert Speer, la industria alemana multiplica su producción y produce material de primera calidad: armas antitanque personales, mejores cazas y, sobre todo, mejores tanques como los magníficos Panther y Tiger. Guderian, creador de la Blitzkrieg, recibe el encargo de reorganizar las fuerzas acorazadas.
El objetivo era destruir los ejércitos soviéticos en el saliente de Kursk. Parecía muy sencillo estrangular ese saliente con un ataque acorazado simultáneo por el norte y el sur. Sin embargo, no se tuvo en cuenta que este ataque era demasiado predecible. Una operación de blitzkrieg no funciona sin el factor sorpresa. De hecho, los rusos habían fortificado adecuadamente los frentes y concentraron miles de tanques para defensa en profundidad.
El resultado convierte lo que se pretendía una veloz operación acorazada en un sangriento enfrentamiento de desgaste. La Batalla de Kursk destruye las flamantes divisiones panzer sin conseguir objetivos. Los generales alemanes la denominaron "la última batalla por la victoria". Toda su capacidad ofensiva se perdió en ese enfrentamiento. A partir de entonces, la guerra en el Este se convierte en una monótona sucesión de retiradas ante el "Rodillo Ruso", que en su III Ofensiva de Invierno reconquista Ucrania, libera Leningrado y se acerca a Bielorrusia.
C. LOS "SALTOS DE RANA": MACARTHUR EN EL PACÍFICO
Tras las derrotas de Midway y Guadalcanal, el Ejército y la Marina Imperiales quedan limitados a defender lo conquistado. Las capacidades ofensivas quedan exclusivamente en manos de los aliados.
La nueva estrategia ofensiva aliada se debe al General Douglas MacArthur. Consiste en penetrar las líneas de defensa concéntricas de Japón tomando islas donde se crean bases aeronavales que permitan la ofensiva sobre la siguiente, rodeando bases enemigas más fortificadas y cortándoles el suministro. Esta estrategia se denomina "Saltos de Rana".
MacArthur inicia la reconquista subiendo desde las Salomón hacia el noroeste. El Almirante Nimitz coordina las operaciones en el Pacífico central. Los japoneses oponen resistencias tan fanáticas como condenadas al fracaso, frecuentemente terminando con la muerte de todos los defensores, en una carga suicida final al grito de "¡Banzai!".
D. LA BATALLA DE ALEMANIA
Los aliados aprovecharán su superioridad aérea y sus grandes bombarderos estratégicos para bombardear las ciudades y las fábricas alemanas día y noche, hasta el mismo final de la guerra. Los americanos, con sus B-17, por el día. Los británicos, con los Lancaster, por la noche.
Los continuos bombardeos obligaron a los alemanes a esconder sus fábricas bajo tierra y a dedicar enormes recursos a la defensa aérea. Centenares de miles de alemanes murieron en estos bombardeos, al igual que decenas de miles de pilotos y tripulantes de ambos bandos.
V. LAS GRANDES OFENSIVAS ALIADAS (1944)
A. EL DESEMBARCO DE NORMANDÍA (6 DE JUNIO DE 1944)
Desde 1941, el peso de la guerra contra Alemania había caído casi exclusivamente en hombros de la URSS. Stalin denunciaba esta situación una y otra vez, exigiendo a sus aliados un desembarco verdaderamente importante en Francia cuanto antes.
Una operación de desembarco no podía tomarse a la ligera. Requería enormes recursos y el riesgo de fracaso era grave. No se podría intentar hasta el verano de 1944. El General Eisenhower fue encargado de coordinar los esfuerzos. Estadounidense, poseía la habilidad política y diplomática necesaria para poner de acuerdo a los generales americanos, ingleses, canadienses y franceses "libres" que participarían.
La Operación Overlord, el esperado desembarco, tuvo lugar el 6 de junio de 1944. La región elegida fue Normandía, suficientemente cerca de París y suficientemente lejos de las reservas alemanas.
El ataque se realizó en cinco playas con nombres clave: Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword, de oeste a este. En las dos primeras desembarcaron tropas norteamericanas. En las otras tres, británicas y canadienses.
Para oponerse, Hitler había ordenado construir el impresionante "Muro del Atlántico", parte de la famosa "Fortress Europa" ("Europa Fortaleza"). Pero no estaba bien defendido. Lo mejor del Ejército Alemán estaba en el frente oriental. Erwin Rommel, encargado de la defensa ante la invasión, prefería colocar tropas cerca de las playas para rechazar el desembarco en sus primeras horas. Pero Hitler no lo autorizó. Las reservas siguieron lejos.
Rommel demostraría tener razón: las escasas fuerzas nazis eran insuficientes para rechazar la invasión. Los aliados solo tuvieron problemas en Playa Omaha. Peor aún fue la indecisión de Hitler, que tardó un tiempo decisivo en autorizar el empleo de las reservas, temiendo que Normandía fuese una finta para enmascarar un "Gran Desembarco" en Calais.
El desembarco fue un éxito casi completo. Solo falló al calcular la resistencia de algunas ciudades principales. Particularmente frustrante fue el caso de Caen, que el General Montgomery aseguró poder tomar en 24 horas. Fueron necesarios más de un mes. La destrucción total de Cherburgo ralentizó los planes aliados.
Este estancamiento duró hasta finales de julio y se rompió cuando el General Patton tomó mando del III Ejército USA. Ejecutó la Operación Cobra. El frente se rompió y, en genial reedición de la Blitzkrieg, envolvió a los alemanes que apenas salvaron algo en la terrible bolsa de Falaise. El camino a París quedaba abierto.
El 26 de agosto de 1944, las tropas de De Gaulle entraban triunfalmente en París. Con un segundo desembarco en el Sur de Francia (Operación Anvil-Dragon) realizado a mediados de agosto, la situación alemana era desesperada a finales de mes. Francia había sido liberada.
B. OPERACIÓN BAGRATION: EL RODILLO ROJO EN MARCHA
Mientras los aliados luchaban en las playas de Normandía, en el este eran los soviéticos los que llevaban a cabo una Ofensiva de Verano. Su éxito fue arrollador. La Operación Bagration no solo reconquistó Bielorrusia, sino que destruyó todo un grupo de ejércitos alemán entero (25 de las mejores divisiones alemanas), permitiendo a los rusos pisar territorio alemán. Berlín estaba muy cerca.
C. LA BATALLA DE ARNHEM (SEPTIEMBRE 1944)
Cuando despunta el otoño de 1944, los alemanes están claramente a la defensiva. Apoyan sus líneas en la Línea Sigfrido (frontera franco-alemana) y en defensas naturales que proporcionaban el Rin y los canales holandeses.
Para romper estas defensas, Eisenhower tenía que dar prioridad a un solo ejército. Los engreídos generales aliados —principalmente Patton y Montgomery— presionaban para ser elegidos. Finalmente, se aprobó el plan del británico: la Operación Market Garden. Consistía en forzar el Rin en Holanda con tres divisiones paracaidistas tomando los puentes de la ruta que conducía a Alemania. El último de estos, cruzando el Rin, estaba en Arnhem.
Sin embargo, la enorme complejidad, exigiendo elevadísimo grado de coordinación, no pudo soportar una combinación de fallos de inteligencia (había más y mejores tropas enemigas de las previstas) y de despliegue. El plan fracasó: "Un puente demasiado lejano". Berlín habría de esperar hasta el nuevo año.
D. LA BATALLA DE LAS ARDENAS (DICIEMBRE 1944-ENERO 1945)
A finales de 1944, cualquiera podía ver que la guerra estaba perdida para Alemania. Cualquiera excepto Hitler, quien aún creía en la victoria. Necesitaba tiempo y, para ganarlo, planea la última ofensiva alemana: la Operación Wacht am Rhein ("Vigilancia del Rin").
Consistía en romper el frente aliado en su parte más débil: la región de las Ardenas, escasamente defendida por los americanos. El objetivo final era Amberes, puerto clave para el suministro aliado. Si la operación tenía éxito, las tropas aliadas sufrirían un revés muy grave.
A diferencia de 1940, la Luftwaffe no controlaba los cielos. Por ello, se eligió como fecha el 16 de diciembre de 1944, bajo fuertes nevadas que impedirían operaciones aéreas aliadas.
En un primer momento, la ofensiva tuvo éxito: la sorpresa fue total y el frente se rompió. Se formó una bolsa de tropas aliadas que dio su nombre anglosajón a la batalla: Battle of the Bulge ("Batalla del Saliente"). Sin embargo, los horarios previstos no se cumplían por el pésimo estado de los caminos. Las unidades americanas sorprendieron a los alemanes con su capacidad de lucha y rapidez. Organizaron núcleos de resistencia como en Bastogne.
Una vez que el ataque perdió fuerza, los aliados pasaron al contraataque, liderados por el impetuoso Patton y su eficaz III Ejército. La operación no solo no consiguió sus objetivos, sino que agotó las últimas reservas alemanas en hombres, material y, sobre todo, combustible.
VI. LA DERROTA DEL EJE
A. EL FIN DEL TERCER REICH
Tras el fracaso de la Batalla de las Ardenas, el III Reich quedaba definitivamente condenado. Al comenzar 1945, la IV Ofensiva de Invierno soviética conquista Polonia y los territorios orientales de Alemania. En el frente occidental, los aliados luchan por una cabeza de puente sobre el Rin, que consiguen finalmente el 5 de marzo de 1945, con la captura del Puente de Remagen.
No había más barreras defensivas. La primavera había de ser el acto final de la loca existencia del III Reich.
El 30 de abril, con Berlín cercado por los soviéticos, Hitler se suicida en el bunker de la Cancillería.
El 2 de mayo, los soviéticos enarbolaban su bandera en el Reichstag.
El 7 de mayo de 1945, se firma la rendición ante los aliados.
El 8 de mayo de 1945, ante los soviéticos.
La guerra había terminado en Europa.
B. EL FIN DEL IMPERIO DEL SOL NACIENTE
Las líneas de avance aliadas dirigidas por Nimitz y MacArthur confluyen en Filipinas. Allí es destruido lo poco que quedaba de la Armada nipona en la Batalla del Golfo de Leyte (23-25 de octubre de 1944). En el continente asiático tampoco les iba mejor: Japón pierde Birmania.
En el Pacífico, los "Saltos de Rana" prosiguen: Iwo Jima (febrero 1945) y Okinawa (abril 1945) son tomadas tras sangrientos y desesperados combates. Okinawa es la última isla en el camino a Japón. Desde allí pueden despegar los bombarderos americanos para destruir Japón.
Honshu, la isla principal del archipiélago japonés, espera. Se temía que el fanático espíritu defensivo japonés impondría un elevado tributo de sangre para su conquista. O así fue como Harry S. Truman, presidente americano, justificó el empleo de la más terrible arma desarrollada por la Humanidad: el arma secreta definitiva.
El 6 de agosto de 1945, se lanza la primera Bomba Atómica no sobre un ejército o posición fortificada, sino sobre la ciudad de Hiroshima. Cuando el gobierno japonés se daba cuenta de lo desesperado de su situación, se lanza una segunda bomba el 9 de agosto de 1945 sobre Nagasaki.
El 2 de septiembre de 1945, Japón se rinde y firma su capitulación solemne.
La Segunda Guerra Mundial había terminado.
